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Disyuntor diferencial y llave térmica ¿Qué función cumplen en la seguridad del hogar?

La llave térmica y el disyuntor diferencial son dos componentes fundamentales de cualquier instalación eléctrica domiciliaria, dado que protegen la red y te pueden salvar la vida en caso de una falla eléctrica.

Son obligatorios para cualquier verificación que realice un electricista matriculado o para solicitar un medidor nuevo.

Hay que saber que son dos tipos de interruptores automáticos de protección que se ubican en el tablero eléctrico de tu hogar.

Cuando se presenta cualquier tipo de cortocircuito, estos dispositivos cortarán el flujo de energía.

Disyuntor diferencial

El disyuntor tiene como función principal interrumpir el flujo de electricidad en un circuito cuando se registra una diferencia entre la corriente entrante y la saliente del mismo. El ejemplo más común es cuando una persona recibe una descarga eléctrica. También aplica a cortocircuitos en aparatos defectuosos o problemas de humedad que generen fugas eléctricas menores.

Llave termomagnética

Es popularmente conocida como ‘llave térmica’. Este dispositivo protege la instalación del recalentamiento de los cables (para evitar que se quemen) ante una sobrecarga.

Cuando aumenta demasiado la corriente que circula por el circuito, este dispositivo se calienta y corta. A diferencia de los fusibles -que deben ser reemplazados tras un único uso-, la llave termomagnética puede ser reconectada.

La diferencia es que las llaves térmicas buscan proteger la instalación eléctrica y acciona si circula más corriente que la del calibre de la misma (evita un incendio, por ejemplo); el disyuntor en cambio, se acciona si existe una corriente de fuga y podría tratarse de una persona electrocutándose.